
Freud no está de acuerdo. Observa el lenguaje corporal. Le resulta significativo que sus dedos se hayan enredado en la barba:


Curioso Freud: que no firmase el artículo, que interpretase así el Moisés. Curioso, entre otras cosas porque lo que describe la Biblia es el momento de mayor conflicto de la historia entre las religiones de la imagen y las religiones de la palabra: la palabra triunfó, sabemos. También para Freud, pues el psicoanálisis es una terapia de la palabra, no del gesto. Freud necesita el gesto para hacerse cargo del conflicto de Moisés.
Más curiosa es la discrepancia tan radical de dos interpretaciones sobre la misma figura. No es sorprendente que Ricoeur, en su De la interpretación, un ensayo sobre Freud, eligiese este ejemplo como paradigma de cómo el psicoanálisis es más una teoría de la cultura que una teoría científica de la mente.
Me ha fascinado siempre nuestra doble procedencia de Moisés y de Odiseo: uno huye, el otro regresa; uno actúa a través de la furia, el otro con el engaño y el ingenio; uno tiene el poder de la palabra, el otro el de la imagen y la máscara.
Que Miguel Ángel tenga que acudir a la ambigüedad del gesto para explicarnos lo que la Biblia dice en palabras muestra la tensión de la cultura. Quizá Miguel Ángel soñó que Moisés dudaba en un último instante entre destruir la bella imagen de un dios e imponer la seca abstracción de una ley, y es este el origen de su lucha interna. Sus dedos le traicionan, su barba le traiciona.
¿Qué quiso representar Miguel Ángel?, ¿importa algo?
Hola, Fernando
ResponderEliminarYa conocía el texto de Freud, lo leí hace tiempo y no se por qué pero me pareció algo raro para ser de Freud (y eso que fue casi lo primero que leí de él) Hace juego con otro comentario sobre la biografía de Leonardo en que explica un sueño que se le atribuye a da Vinci y mediante el cual Freud trata de explicar su homosexualidad reprimida (le supone un asceta) como el ejemplo de sublimación más absoluto. Buscalo si te interesa, también es bastante curioso, un abrazo.
Guille.
Sí, lo conozco, es paralelo a éste de Moisés y conviene leerlos juntos,
ResponderEliminarpero el de Moisés tiene el añadido de la experiencia misma de Freud con la estatua. Dice que esperó un tiempo, contemplándola, que se levantara y le tirase a él las tablas. Curioso. Significativo.