Se me ocurre el ejemplo de Butler, muy profundo para esta noche, pensando en otras disputas de género que por el momento me apasionan más: ¿por qué me gustan tanto las películas del oeste que considero y sé cargadas de estereotipos, de ideología, de...? da igual, me gustan. El género en disputa. Me gusta el cine de género, me gusta la novela de género y me gusta la pintura de género. Qué le voy a hacer: me gusta enfrentarme a una obra sabiendo lo que hay, la norma, el estereotipo, con la ilusión de quien sabe que los buenos son muy buenos, o serán buenos al final y los malos muy malos o resultarán malos al final.
Por ejemplo, la que acabo de ver, evitando los anuncios insoportables de las cadenas mediante el recurso a una no bien provista pero al menos soportable biblio-mediateca de la comunidad de madrid en mi barrio:

Para mucha gente la literatura de género es un subgénero de la literatura (o del cine...) Para mí es la manera en la que me reconcilio con mis héroes, villanos, con mis sueños y mis miedos. Western Union de Fritz Lang, una entre muchas buenas pelis del oeste. ¿Por qué me gustan?: las películas del oeste me hablan de algo difícilmente definible, que en inglés tiene nombre: "male bonds", aunque en español sonaría mal; son las amistades masculinas, indefinibles, secas, tiernas, basadas en la fidelidad en la competencia y en la competencia en la fidelidad. El feminismo se ha perdido algo que Hollywood conocía desde el principio, que no todos los estereotipos de género son estereotipos de dominación. En español sonaría como lazos de machos, algo como muy gay, una connotación que no tiene, y que está mejor captado por términos como la cuadrilla, la farra argentina o la panda castellana, lazos que son profundos en lo superficial y superficiales en lo profundo.
Hablaría del género negro, del género bélico, del género de espías, de la ciencia ficción, de los vampiros (que ya lo he hecho), del terror, en fin..., de la vida misma: pues nuestras historias, aunque las pensemos como diarias, tristes, grises y aburridas, quieren ser, desean ser, son a veces, historias de género. En disputa.
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